Gálatas 5:14
La autoestima consiste en estar dispuesto a ser conscientes de que somos capaces de ser competentes para enfrentarnos a los desafíos básicos de la vida y de que somos merecedores de felicidad. La autoestima está compuesta de dos ideas básicas: a) autoeficacia, es decir, nuestra capacidad de aprender, elegir y tomar las decisiones adecuadas, y b) autorespeto, es decir, confianza en nuestro derecho a ser felices.
La autoestima es una necesidad básica del ser humano, es esencial para el desarrollo normal y sano. Es importante para la supervivencia, le proporciona al espíritu humano resistencia, fortaleza y capacidad de regeneración. Cuando nuestro nivel de autoestima es bajo se reduce nuestra resistencia ante los problemas de la vida. Tendemos a dejarnos influenciar más por el deseo de evitar el dolor que por el de experimentar alegría. Si no creemos en nuestra eficacia, ni en nuestra bondad, el mundo es un lugar aterrador.
Una autoestima alta nos permite:
- Buscar el desafío y el estímulo de los objetivos difíciles.
- Estar mejor equipados para enfrentar los problemas que surgen en el trabajo o en la vida personal.
- Mirar con más amplitud lo que queremos de la vida.
- Desear expresarnos de nuestra riqueza interior.
- Comunicarnos de forma más abierta, sincera y adecuada.
- Establecer relaciones positivas en lugar de relaciones tóxicas.
- Tratar bien a los demás y exigir ser bien tratados.
La primera aventura amorosa que debemos consumar, es con nosotros mismos. La admiración de los demás, no crea nuestra autoestima, ni tampoco la erudición, el matrimonio o la maternidad, ni las posesiones materiales, ni los actos de filantropía, las conquistas sexuales o la cirugía estética.
Las seis virtudes de la autoestima:
La autoestima consiste en estar dispuesto a ser conscientes de que somos capaces de ser competentes para enfrentarnos a los desafíos básicos de la vida y de que somos merecedores de felicidad. La autoestima está compuesta de dos ideas básicas: a) autoeficacia, es decir, nuestra capacidad de aprender, elegir y tomar las decisiones adecuadas, y b) autorespeto, es decir, confianza en nuestro derecho a ser felices.
La autoestima es una necesidad básica del ser humano, es esencial para el desarrollo normal y sano. Es importante para la supervivencia, le proporciona al espíritu humano resistencia, fortaleza y capacidad de regeneración. Cuando nuestro nivel de autoestima es bajo se reduce nuestra resistencia ante los problemas de la vida. Tendemos a dejarnos influenciar más por el deseo de evitar el dolor que por el de experimentar alegría. Si no creemos en nuestra eficacia, ni en nuestra bondad, el mundo es un lugar aterrador.
Una autoestima alta nos permite:
- Buscar el desafío y el estímulo de los objetivos difíciles.
- Estar mejor equipados para enfrentar los problemas que surgen en el trabajo o en la vida personal.
- Mirar con más amplitud lo que queremos de la vida.
- Desear expresarnos de nuestra riqueza interior.
- Comunicarnos de forma más abierta, sincera y adecuada.
- Establecer relaciones positivas en lugar de relaciones tóxicas.
- Tratar bien a los demás y exigir ser bien tratados.
La primera aventura amorosa que debemos consumar, es con nosotros mismos. La admiración de los demás, no crea nuestra autoestima, ni tampoco la erudición, el matrimonio o la maternidad, ni las posesiones materiales, ni los actos de filantropía, las conquistas sexuales o la cirugía estética.
Las seis virtudes de la autoestima:





