“Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó” (Génesis 1:27).
La Palabra de Dios nos enseña que los seres humanos somos creación de Dios, pero a través de la ciencia, se ha llegado a creer que esto es una fantasía y que somos el producto de cientos de miles de años de evolución. Pero la misma ciencia nos ha dado las herramientas para considerar sus errores.
National Geographic Society e IBM, patrocinaron un proyecto al que denominaron “Proyecto Genographic”, a través del cual se hicieron análisis de laboratorio e informáticos de ADN de cientos de miles de personas. Un equipo de científicos internacionales y de investigadores tomó muestras genéticas de personas de distintas partes del mundo. La investigación fue dirigida por el Doctor Spencer Wells.
Cuando el ADN pasa de una generación a otra, la mayoría se recombina por los procesos que dan la individualidad a cada uno de nosotros. Pero algunas partes del ADN permanecen intactas a través de las generaciones, sólo alterado de vez en cuando por mutaciones que se vuelven “marcadores genéticos”. Estos marcadores permiten a los genetistas rastrear al ser humano a través de las edades.




